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Lunes 01 Noviembre 1999
En una buena sartén no pueden faltar el 'clitocybe
geotropa' y el 'lactarius delicius', excelentes ejemplares. O el 'boletus
edulis' y el 'boletus pinicola', dos hongos exquisitos y también muy bien
pagados. Quien se guíe por el olfato, no deberá despreciar un buen 'clitocybe
odora', inconfundible por su olor a anís, ni un 'marasmus alliaceus', que
desprende el aroma de un ajo. También huelen el 'tricholoma saponaceum' y
el 'tricholoma sulphureum', el primero a jabón y el segundo a gas, aunque
su valor culinario no es el mejor. A pesar del nombre, 'la trompeta de los
muertos' ('craterellos cornocopioides') es apreciada por el paladar de los
expertos, y a pesar de su tamaño (más de 30 centímetros de diámetro),
la 'langermannia gigantae' es comestible e incluso puede ser un buen antídoto
para cicatrizar las heridas. El aspecto engaña y así, por ejemplo, las típicas
setas de cuento de sombrero rojo y aspecto delicioso, como la 'amanita
muscaria', pueden resultar las más tóxicas. Y tampoco se debe meter en
la cesta la 'ramaria formosa', que, aunque su forma se asemeja a la de la
coliflor, es muy tóxica.
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